La administración del presidente Donald Trump ha intensificado las deportaciones en Estados Unidos. Según un alto funcionario de Seguridad Nacional, ICE deportó cerca de 200 mil personas en los primeros siete meses de este mandato, lo que proyecta a la agencia hacia su nivel más alto de expulsiones en al menos una década.
En total, sumando las acciones de CBP, la Guardia Costera y las llamadas autodeportaciones, el gobierno ha contabilizado cerca de 350 mil deportaciones desde enero de 2025. La cifra marca un incremento notable frente a los últimos años, aunque aún queda lejos de la meta oficial de un millón de deportaciones anuales.
El aumento se enmarca en un plan más amplio: Trump firmó este verano una ley que otorga a ICE un presupuesto sin precedentes de 75 mil millones de dólares hasta 2029, con énfasis en ampliar centros de detención y reforzar operativos de arresto y traslado de inmigrantes. De ese monto, 45 mil millones se destinarán a infraestructura carcelaria y casi 30 mil millones a acciones de captura y remoción.
Pese a los recursos, la Casa Blanca se ha mostrado inconforme con los niveles de arrestos, que oscilan entre mil y dos mil diarios, por debajo de los tres mil que exige la meta presidencial. Mientras tanto, el Departamento de Seguridad Nacional ha lanzado campañas para promover la salida voluntaria con incentivos económicos y mensajes masivos en medios.














