Tijuana — Este jueves 4 de enero, se reabrieron cuatro cruces fronterizos entre México y Estados Unidos, incluyendo uno de los más transitados, la Garita del Chaparral. El cierre previo de esta garita generó esperas de hasta 7 horas para ingresar al país vecino.
María, usuaria de la Garita, expresó su frustración al mencionar que ahora enfrenta esperas de 6 a 7 horas. Esto le dificulta planificar sus compras, ya que no sabe a qué hora llegará para realizarlas.
Expertos señalan que esta situación afecta la salud mental de los usuarios de las garitas, ya que la larga espera genera ansiedad. Estefania Castañeda, investigadora de la Universidad de Pensilvania, describe la espera como una forma de castigo colectivo, calificándola como un proceso violento que causa caos y es inhumano para quienes esperan durante 5 horas o más.
Las autoridades de migración indican que el cierre impacta tanto en lo económico como en la relación binacional, atribuyendo la situación a la falta de personal en Aduanas y Protección Fronteriza.
David Pérez Tejada, delegado de INAMI en Baja California, lamenta la situación y explica que los agentes encargados del Chaparral se trasladaron para apoyar las labores de Border Patrol en otra zona. Se exploraron diversas soluciones, como pagar agentes adicionales o buscar la colaboración de Mayorcas en una reunión binacional, reconociendo la importancia estratégica de este punto fronterizo.
La Garita del Chaparral diariamente recibe a más de 400 personas que ingresan a Estados Unidos mediante la aplicación CBP ONE, así como a miles de personas con diversos motivos para cruzar hacia Estados Unidos.














