Tijuana – En una historia que parece sacada de una película de emociones intensas, el destino tejido con los hilos de la incertidumbre y la esperanza ha desatado un desenlace inesperado. Cecilia Flores, la buscadora de personas desaparecidas, logró encontrar a Mario Becerril, quien estuvo perdido durante más de dos décadas. Sin embargo, la alegría del reencuentro se desvaneció rápidamente cuando, apenas dos meses después de abrazar a su familia, Mario partió de este mundo.
Mario Becerril, un hombre de 62 años originario de México, había desaparecido sin dejar rastro tras salir de la casa de su hermana en California hace más de dos décadas. Su familia lo buscó incansablemente durante todo ese tiempo, aferrándose a la esperanza de encontrarlo algún día. Fue gracias a la dedicación y determinación de Cecilia Flores que el paradero de Mario finalmente se reveló en Hermosillo, Sonora.
Durante esos largos años de ausencia, Mario subsistió en las calles, sobreviviendo de la manera que pudo. Según relata Jorge Becerril, Mario pasó parte de su tiempo afuera de una tienda Walmart en Sonora, una existencia marcada por la incertidumbre y la adversidad.
El reencuentro, que tuvo lugar el pasado 31 de diciembre del 2023 en Tijuana, fue un momento de alegría y esperanza para la familia Becerril. Se le rentó un departamento y se le brindó el cuidado y la atención que tanto necesitaba después de décadas de vivir en las calles. Sin embargo, la felicidad fue efímera.
Un accidente segó la vida de Mario apenas dos meses después de haber encontrado refugio entre los suyos. Jorge Becerril compartió el desgarrador relato de los últimos momentos de su hermano: “Mi hermana Guadalupe estuvo con él esa semana. Dice que Mario se levantó al baño y ella oyó un golpe fuerte. ‘Mario, ¿estás bien?’, le preguntó. Como no obtuvo respuesta, se levantó y lo encontró en el suelo. Hizo todo lo que estuvo a su alcance por ayudarlo”.
Este fin de semana, la familia Becerril se reunió en una funeraria en Tijuana para darle el último adiós a Mario. Su breve reencuentro con la familia fue un destello de luz en medio de la oscuridad de la incertidumbre, un momento que atesorarán para siempre a pesar del dolor que ahora los embarga.













