San Diego | Fue a través de la red social Truth Social que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó este miércoles:
“…México debe resolver su problema de agua y aguas residuales INMEDIATAMENTE. ¡Es una verdadera amenaza para los habitantes de Texas, California y Estados Unidos!…”
Esta publicación revive la controversia sobre cuál país debe asumir la responsabilidad de la crisis de aguas residuales, un problema binacional que ha generado críticas de residentes por la politización de la salud de miles de personas.
Entre 25 y 50 millones de galones de aguas residuales sin tratar fluyen diariamente desde México hacia el Océano Pacífico, específicamente desde el Río Tijuana. Este mes se cumplen cuatro años desde el cierre de playas en Imperial Beach debido al riesgo que representa la contaminación, sumado a décadas de afectaciones acumuladas. Líderes locales como el supervisor Jim Desmond y el administrador de la EPA han valorado el interés federal por atender esta crisis.
En respuesta, los gobiernos de Estados Unidos y México firmaron en julio un Memorándum de Entendimiento para acelerar soluciones, incluyendo proyectos de tratamiento de aguas residuales y la inversión de millones de dólares en infraestructura. México ya inició la primera fase de recolección de las compuertas del Río Tijuana, con una inversión de 93 millones de dólares, y se comprometió a concluir todos los proyectos antes del 31 de diciembre de 2027.
La contaminación continúa afectando a decenas de miles de residentes de South Bay y a más de mil reclutas de la Marina. Mientras se busca una solución definitiva, las autoridades locales redoblan esfuerzos para mitigar los riesgos sanitarios, que ya han provocado enfermedades entre la población.
Esta semana se realizaron reuniones con la Comisión Costera de California y el Comité de Calidad Ambiental del Senado para evaluar avances y posibles soluciones. Paralelamente, la Junta de Supervisores del Condado desarrolla un plan integral que incluye la expansión del Programa de Purificadores de Aire, cuyo objetivo es incrementar el número de unidades de 10 mil a 40 mil, según lo presentado en la reunión del Distrito de Control de la Contaminación del Aire de San Diego.
Por su parte, México respondió que actuará conforme al Tratado de 1944 y espera que Estados Unidos finalice la ampliación de una planta de tratamiento en San Diego.













