Una tormenta solar clase X2.7 impactó el lado diurno de la Tierra el 14 de mayo, causando apagones de radio en Europa, Asia y Medio Oriente. La mancha solar AR4087 generó más erupciones en menos de 24 horas, y expertos advierten que podrían venir nuevas explosiones conforme se alinee más directamente con la Tierra. La NOAA clasificó el evento como nivel R3.
Las tormentas solares de esta magnitud no solo interrumpen las comunicaciones, sino que también ponen en riesgo satélites, sistemas GPS, redes eléctricas y representan peligro para astronautas en el espacio. Además, aumentan la posibilidad de auroras boreales intensas en latitudes inusuales.
La comunidad científica alerta que el Sol ha entrado en su fase de máxima actividad solar, y con la creciente inestabilidad, más eventos severos podrían ocurrir en los próximos días, elevando la vigilancia de agencias espaciales y compañías eléctricas en todo el mundo.



















