Tijuana.- En Tijuana, México, se llevan a cabo labores en una cocina industrial como parte de la iniciativa “Tijuana sin Hambre”, liderada por Teré Rique, una mujer comprometida con el bienestar de los migrantes. Esta cocina funciona de manera colaborativa, en la cual varias organizaciones, incluyendo la Fundación Tijuana sin Hambre, se unen para alimentar a 3100 personas en 18 albergues.
Debido al aumento en el número de migrantes, los albergues en Tijuana se encuentran al máximo de su capacidad, y los activistas luchan para hacer frente a esta situación. Stacey, coordinadora de Espacio Migrante, acude a la cocina todas las mañanas en busca de comida para compartir en el albergue. Esta labor es vista como un gran acto de amor, ya que ayuda a alimentar a más familias no solo en el albergue de Stacey, sino también en otros lugares a los que se llevan donaciones.
En Tijuana, existen más de 30 albergues, de los cuales 18 se benefician del apoyo de Tere Rique y su equipo. La violencia en otros países ha llevado a muchas personas a buscar asilo político y refugio en la frontera, lo cual ha ocasionado un constante flujo de migrantes. Se ha observado este fenómeno con los haitianos e incluso con los mexicanos que huyen de la violencia. En esta situación, es primordial garantizar que los migrantes tengan un estómago lleno como prioridad.
A pesar de los desafíos que enfrentan, los albergues continúan luchando en apoyo a los migrantes, especialmente ante la implementación de nuevas políticas migratorias. Según José María García Lara, coordinador de Alianza Migrante, ha habido entradas de migrantes desde antes de la aplicación de la política conocida como “Título 42”.
Algunas personas ya tenían citas pendientes en la comunidad y no ha habido retornos hasta el momento.












