Una ballena gris que había sido registrada previamente en Baja California Sur fue identificada nuevamente en aguas del norte del Pacífico durante una expedición científica mexicana, un hallazgo que aportó nueva información sobre las extensas rutas migratorias que conectaron las costas de México con las zonas de alimentación del Ártico.
La identificación ocurrió como parte de la expedición impulsada por Sailing for Prosperity (S4P), iniciativa mexicana que emprendió una travesía por algunas de las aguas más complejas del planeta con el objetivo de cruzar el Paso del Noroeste y estudiar la conexión entre diferentes ecosistemas marinos.
A bordo del velero S/Y Diablesse participaron especialistas de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), quienes documentaron la presencia de ballenas grises y jorobadas durante el recorrido por el mar de Bering y otras regiones cercanas al Ártico.
Los investigadores utilizaron técnicas de fotoidentificación, mediante las cuales compararon características visibles y patrones individuales de los cetáceos fotografiados durante la expedición con registros obtenidos previamente en aguas mexicanas.
El análisis permitió reconocer a una ballena gris que ya había sido documentada en Baja California Sur, lo que aportó evidencia directa del desplazamiento realizado por estos animales entre las lagunas y costas mexicanas utilizadas durante el invierno y las regiones septentrionales donde se alimentaron durante los meses de verano.
Las ballenas grises realizaron una de las migraciones más extensas entre los mamíferos, con recorridos de miles de kilómetros entre México y el norte del Pacífico. Baja California Sur desempeñó un papel fundamental dentro de este ciclo, debido a que sus lagunas costeras fueron utilizadas como áreas de reproducción, nacimiento y crianza.
La expedición también registró otras especies emblemáticas, entre ellas ballenas jorobadas y morsas, mientras los científicos recopilaron información destinada a comprender cómo los cambios ambientales pudieron modificar la distribución, alimentación y comportamiento de la fauna marina.
El proyecto reunió a investigadores de México, Estados Unidos, Canadá y países europeos y requirió más de un año de preparación para adaptar la embarcación a condiciones polares y desarrollar actividades científicas en regiones remotas.
La identificación de una misma ballena en Baja California Sur y posteriormente en aguas del norte permitió reforzar el vínculo ecológico entre México y el Ártico, mientras los investigadores continuaron recopilando registros que ayudaron a comprender las rutas migratorias y los cambios que enfrentaron estos cetáceos a lo largo del Pacífico.



















