Baja California

Madres buscadoras convierten el muro de Tijuana en símbolo de memoria y exigencia

Madres buscadoras de distintos puntos de México cambiaron por un momento las palas y varillas utilizadas en sus jornadas de búsqueda por pinceles y brochas, al participar en la creación de un mural en Playas de Tijuana que buscó visibilizar la crisis de desapariciones y rendir homenaje a las familias que continuaron buscando a sus seres queridos.

La intervención artística reunió a integrantes de cerca de nueve colectivos de búsqueda, quienes encontraron en el arte una nueva forma de protesta y acompañamiento. Frente al muro fronterizo, las participantes plasmaron parte de una realidad marcada por la incertidumbre, la ausencia y la falta de respuestas para miles de familias.

Entre ellas estuvo Silvia Torres, madre buscadora de Carlos Abel, desaparecido el 2 de octubre de 2025. Torres relató que había recorrido durante meses distintos puntos en busca de indicios sobre el paradero de su hijo y que recientemente había participado en búsquedas realizadas en un basurero, donde fueron localizados restos correspondientes a dos menores.

La búsqueda en fosas clandestinas, terrenos y tiraderos de la región había generado un profundo desgaste entre quienes integraron los colectivos. Además de enfrentar condiciones físicas adversas, las familias también habían padecido consecuencias emocionales y psicológicas derivadas de meses o años de incertidumbre.

Adriana Sánchez, representante de Amnistía Internacional México, señaló que entre las principales afectaciones que habían enfrentado las personas buscadoras se encontraron la pérdida de sueño y la depresión, condiciones que se presentaron con frecuencia entre quienes dedicaron gran parte de su vida cotidiana a localizar a familiares desaparecidos.

Ante ese escenario, el muro de Playas de Tijuana se transformó en un espacio de expresión colectiva. La actividad utilizó el llamado artivismo, una combinación de arte y activismo con la que los participantes buscaron convertir el dolor y la exigencia de justicia en una imagen capaz de permanecer ante la comunidad.

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El artista plástico Enrique Chiu acompañó el proyecto y explicó que la obra surgió después de dialogar con integrantes de los colectivos. El diseño representó la silueta de una mujer acompañada de una pala, una imagen que rindió homenaje a las madres que habían recorrido terrenos, montes y zonas de difícil acceso en busca de sus hijos.

La participación de artistas y ciudadanos también buscó enviar un mensaje de solidaridad a quienes habían sostenido durante años las labores de búsqueda. La obra reflejó que la problemática de las desapariciones no había afectado únicamente a las familias, sino que había representado un desafío social que exigió mayor participación y atención institucional.

El muro que dividió a México y Estados Unidos terminó convertido en un espacio de memoria, protesta y acompañamiento, mientras las madres buscadoras mantuvieron su exigencia de justicia y continuaron esperando respuestas sobre el paradero de quienes aún permanecieron desaparecidos.

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