La ciudad de San Diego ya no va exigir a los empleados hacerse pruebas semanales de COVID, después de haber despedido a ocho empleados que se habían negado a realizarse pruebas y vacunas por motivos religiosos.
El mandato se terminó a principios de septiembre después de que varios empleados estuvieran opuestos al requisito. De acuerdo a las declaraciones de los empleados que se negaban a hacerse pruebas o vacunarse contra COVID-19, los hisopos contienen químicos en contra de su religión.














