El primer papa nacido en EUA asumió el liderazgo del Vaticano con doble nacionalidad y sin renunciar a sus derechos civiles
Vaticano| Con su elección como Papa, León XIV, nacido en Chicago como Robert Prevost, se convirtió en el primer pontífice estadounidense en la historia de la Iglesia Católica. Además de encabezar espiritualmente a más de 1,400 millones de católicos en el mundo, ahora también funge como jefe del Estado soberano de la Ciudad del Vaticano, lo que lo coloca en una rara posición jurídica como ciudadano estadounidense que gobierna una nación extranjera.
Durante la última década, León XIV ha mantenido la doble nacionalidad de Estados Unidos y Perú, esta última adquirida tras años de misión pastoral y servicio episcopal en la región de Chiclayo. Al ser electo Papa, asumió formalmente el gobierno de la Santa Sede y del microestado vaticano, sin necesidad de renunciar a sus nacionalidades previas.
De acuerdo con las leyes estadounidenses, un ciudadano que ejerce funciones como jefe de Estado extranjero no pierde su ciudadanía de forma automática. La Constitución de Estados Unidos y la jurisprudencia vigente establecen que para que se pierda la nacionalidad, debe existir una renuncia voluntaria y explícita. Según expertos como Peter Spiro, profesor de Derecho en la Universidad de Temple, no hay evidencia de que León XIV haya manifestado intención de abandonar su ciudadanía, por lo que “es muy poco probable que se tomen medidas para retirársela”.
El gobierno peruano ha confirmado que el Papa puede seguir siendo ciudadano sin violar ninguna disposición local. Fue naturalizado en 2015 luego de cumplir los requisitos de residencia y servicio pastoral, y aunque la legislación peruana obliga al voto hasta los 69 años, León XIV cumplirá 70 en septiembre, por lo que ya no tiene esa obligación.
La Ciudad del Vaticano, reconocida como estado soberano desde 1929, opera con plena autonomía. León XIV se suma a una línea de papas que han conservado sus ciudadanías nacionales. Francisco mantuvo su pasaporte argentino, al igual que Benedicto XVI con la nacionalidad alemana, y Juan Pablo II con la polaca.
Aunque el Departamento de Estado puede “revisar activamente” casos de este tipo, no ha emitido comentarios sobre el estatus del Papa. Hasta ahora, León XIV mantiene legalmente sus ciudadanías mientras lidera el Vaticano, sin precedentes diplomáticos o legales que lo impidan.














