San Diego | A partir del 1ro de julio, llenar el tanque en California podría costarle más a los automovilistas. Un ajuste en los impuestos al combustible y nuevas regulaciones ambientales podrían llevar el precio de la gasolina a niveles que no se veían desde hace meses.
El impuesto especial estatal sobre la gasolina subirá ligeramente, pasando de 59.6 a 61.2 centavos por galón, mientras que el del diésel aumentará a 46.6 centavos, según lo establece el Departamento de Administración de Impuestos del estado. Este ajuste se realiza cada año con base en la inflación y los datos del Departamento de Finanzas, y ahora representa un aumento total de 1.6 centavos.
Pero este no es el único factor que podría impactar el precio en los surtidores.
Uno de los puntos más debatidos en Sacramento es la implementación de nuevas normas por parte de la Junta de Recursos del Aire de California, bajo el programa de Combustibles Bajos en Carbono, conocido como LCFS. Esta iniciativa busca reducir significativamente las emisiones contaminantes para el año 2025. Para lograrlo, las empresas deberán recurrir a combustibles más limpios, que suelen ser más costosos, o adquirir créditos de carbono. Costos que, según expertos, podrían trasladarse directamente a los consumidores.
Y aunque las estimaciones varían, el senador estatal Brian Jones advierte que los cambios podrían elevar el precio del galón hasta en 65 centavos. Sin embargo, desde la oficina del gobernador Gavin Newsom se minimizan estas cifras, señalando que el impacto sería mucho menor: entre cinco y ocho centavos por galón.
El senador Jones incluso inició una petición en línea para revertir las nuevas medidas. La solicitud ya ha reunido cerca de 30 mil firmas, además de incluir un llamado para auditar a la Junta de Recursos del Aire y verificar si el impacto económico fue bien calculado. El comité legislativo correspondiente revisará esta solicitud en agosto.
En apoyo, la delegación republicana de California también envió una carta para instar al gobernador Gavin Newsom a suspender el próximo aumento del impuesto a la gasolina en el estado, programado para el 1 de julio de 2025.
Otro elemento que podría presionar aún más el costo del combustible es el cierre programado de dos importantes refinerías en el estado: Phillips 66 en Los Ángeles y Valero en Benicia, previstas para cerrar en 2026. Según un análisis de la Universidad del Sur de California, esta reducción en la capacidad de producción podría hacer que los precios se disparen, alcanzando hasta los 6.43 dólares por galón tras el primer cierre, e incluso 8.43 si ambas plantas dejan de operar.
La última palabra sobre parte de estas medidas la tendrá la Oficina de Derecho Administrativo, que debe decidir antes del 30 de junio si aprueba o no la versión actualizada del programa LCFS. De ser autorizada, las nuevas reglas entrarían en vigor de inmediato, este mismo primero de julio.













