Las autoridades de Texas confirmaron que el número de personas fallecidas por las inundaciones repentinas ocurridas durante el fin de semana del 4 de julio ha ascendido a 104 víctimas, mientras continúan los trabajos de búsqueda y rescate en zonas afectadas. El condado más golpeado, Kerr County, reportó 84 fallecidos, incluidos 28 menores que asistían a campamentos de verano en la región. Entre los sitios más afectados se encuentra Camp Mystic, que informó la pérdida de 27 campistas y consejeros tras ser arrasado por una repentina crecida del río Guadalupe.
La magnitud del desastre ha generado cuestionamientos sobre la efectividad de las alertas meteorológicas y la falta de evacuaciones en zonas vulnerables. Aunque el Servicio Meteorológico Nacional emitió advertencias previas, algunos residentes aseguraron no haber recibido alertas. Funcionarios indicaron que los campamentos ubicados en áreas con mala señal celular pudieron haber tenido dificultades para acceder a la información. Mientras tanto, más de 1,000 voluntarios y rescatistas, incluidos bomberos provenientes de Ciudad Acuña, México, trabajan entre escombros y ríos desbordados, en medio de condiciones peligrosas y pronósticos de más lluvias.
Las autoridades estatales y federales han declarado la zona en estado de desastre mayor, mientras familiares de víctimas y sobrevivientes comparten relatos de escapes desesperados durante la madrugada. Entre los fallecidos se encuentran dos hermanas gemelas de 8 años de Dallas, un exentrenador de fútbol y su esposa, mientras sus hijas aún permanecen desaparecidas. El presidente Donald Trump anunció que visitará el área afectada, mientras el gobernador Greg Abbott advirtió que el número de muertos podría seguir aumentando en los próximos días.



















