Vecinos de pequeños pueblos forman grupos para frenar proyectos que amenazan tierras agrícolas, agua y calidad de vida
En el Texas rural, pequeños pueblos que durante décadas valoraron sus carreteras tranquilas y granjas familiares enfrentan ahora una fuerte oleada de propuestas para construir grandes centros de datos. Los residentes denuncian que estos proyectos traen luces brillantes 24 horas, ruido mecánico constante y una elevada demanda de agua y electricidad que podría sobrecargar los servicios locales y alterar su forma de vida.
Desde los condados de Leon y Grimes hasta comunidades cercanas a Waco y Harlingen, vecinos han formado rápidamente grupos ciudadanos para ralentizar o detener los complejos, que según ellos llegaron con poco aviso previo. En el condado de Leon, el proyecto Kahla de Belltown Power, de aproximadamente 900 acres y 1,500 megavatios, se ha convertido en el centro de la controversia, con residentes repartiendo folletos de “No Centro de Datos” y llenando reuniones públicas.
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Grupos como Grimes County Citizens for Responsible Development reportan una fuerte asistencia en sus asambleas, donde se expresan preocupaciones por la pérdida de tierras agrícolas, seguridad pública y el impacto ambiental de instalaciones que operan sin descanso.
Aunque la ley de Texas limita la capacidad de los condados para bloquear proyectos que cumplan con la zonificación actual, algunos gobiernos locales han aprobado pausas temporales o condicionado incentivos fiscales para exigir mejoras en infraestructura y protección del agua.














