Saied Assadi es un chef iraní que eligió Baja California para vivir su retiro. Desde Rosarito, donde ahora tiene un restaurante, mantiene vivo el sabor de sus raíces y ofrece a sus compatriotas un espacio donde la gastronomía también se convierte en identidad, memoria y respaldo a su selección nacional.
“La cocina es una de mis pasiones”, expresó Assadi, quien ha encontrado en los sabores tradicionales de Irán una forma de mantenerse conectado con su país, aun estando lejos de su tierra natal.
En medio del ambiente mundialista que se vive en la región fronteriza, el chef ha seguido de cerca la participación de la selección de Irán, equipo que eligió Tijuana como centro de concentración durante el torneo. Para él, el apoyo a los jugadores va más allá de los resultados deportivos.
“Yo apoyo al equipo por lo que ellos son. Es el equipo de fútbol de Irán y básicamente se mueve para ganar”, señaló.
Desde su restaurante, Assadi observa con orgullo el esfuerzo de sus compatriotas, pero también con preocupación las condiciones que enfrenta la selección debido al contexto internacional. El equipo ha tenido que trasladarse entre México y Estados Unidos para sus partidos, en medio de restricciones migratorias y tensiones diplomáticas que complican su logística.
Para el chef, el deporte debería mantenerse separado de la política. Considera que cualquier iraní, sin importar dónde viva, respalda a sus futbolistas cuando representan al país en una competencia internacional.
“Creo que el deporte no debe estar inmiscuido en la política. Cualquier iraní apoya a sus jugadores de fútbol”, afirmó.
Assadi también reflexionó sobre el desgaste que implica para los jugadores no poder descansar plenamente en el lugar donde compiten y tener que regresar a México después de sus encuentros. Aunque reconoce las razones políticas y migratorias detrás de la situación, considera que para un deportista puede ser un reto físico y emocional.
“En tiempos de guerra, esa es la razón de que no tengan visa por la situación, y entiendo eso; pero quizá el país donde compiten los debería dejar. Para mí sería muy difícil si yo fuera deportista regresar a México y hacer eso. Quizá son dos horas manejando o 15 minutos en vuelo, pero después de todo es muy difícil para ellos”, expresó.
Aun así, el chef confía en la fortaleza mental de los seleccionados iraníes. Asegura que, aunque la situación no es sencilla, los jugadores saben cómo manejar la presión y concentrarse en su objetivo deportivo.
“Es muy difícil para ellos estar en una situación así. No se pueden relajar, pero estoy seguro de que ellos lo saben manejar. Ir a un país y regresar, así son las cosas; es parte de la política en donde están jugando”, comentó.
La historia de Saied Assadi refleja cómo el Mundial también se vive lejos de los estadios. En Rosarito, entre aromas, recetas y recuerdos de su país, un chef iraní acompaña a su selección desde la cocina, defendiendo la idea de que el fútbol debe ser un punto de encuentro, incluso cuando el mundo insiste en marcar divisiones.

















