La comunidad haitiana en Tijuana se reunió este fin de semana para seguir el partido entre Haití y Escocia y celebrar el regreso de su país a una Copa del Mundo, luego de 52 años de ausencia. Entre banderas, entusiasmo y un fuerte sentido de pertenencia, decenas de personas convirtieron la jornada en una fiesta que mezcló fútbol, identidad y gratitud hacia la ciudad fronteriza que hoy consideran su hogar.
La noche del sábado, integrantes de la comunidad haitiana en Tijuana se congregaron para vivir uno de los momentos más esperados para su país: el regreso de Haití al Mundial tras no participar en la justa desde 1974. La emoción no solo estuvo marcada por el partido, sino por el simbolismo de volver a ver a su selección en el máximo escenario del fútbol internacional.
Wesley Deezer, integrante de la comunidad haitiana en Tijuana, destacó el significado de este momento y la emoción de compartirlo en la frontera. Explicó que la celebración representó mucho más que un juego, al tratarse de una oportunidad histórica para su país de volver a estar presente en una Copa del Mundo.
Por su parte, Evens Jn Louis, líder haitiano en Tijuana, señaló que en la ciudad residen más de 5 mil haitianos, aunque esa noche solo una parte de ellos acudió a la reunión, mientras otros siguieron el encuentro desde sus hogares. Aseguró que, pese a la distancia con su tierra natal, la comunidad se sintió arropada en Tijuana, una ciudad que, dijo, les ha brindado un trato cálido y cercano.
La jornada también reflejó cómo el fenómeno migratorio ha transformado a Tijuana en un punto de encuentro multicultural, donde comunidades extranjeras han encontrado no solo oportunidades, sino también un espacio para conservar sus tradiciones y compartir sus alegrías. Para muchos haitianos, ver jugar a su selección en medio de una ciudad que los ha acogido significó reafirmar un lazo profundo con la frontera.
Wesley Deezer resumió ese sentimiento al afirmar que Tijuana ya es como su ciudad, un lugar donde se sienten integrados, en familia y plenamente vinculados con la comunidad mexicana. Así, entre fútbol, memoria y orgullo nacional, la comunidad haitiana armó su propia fiesta mundialista en esta frontera.


















