San Diego | Un estudio del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego ha revelado esta semana que la contaminación por aguas residuales también está presente en el aire que se respira en el sur de California. Lo más alarmante es que se han detectado sustancias previamente no identificadas, como restos de drogas ilícitas, entre ellas metanfetamina y cocaína, así como partículas derivadas del desgaste de neumáticos.
Esta nueva evidencia ha generado preocupación entre las comunidades fronterizas, que ahora enfrentan una doble amenaza: la contaminación en el mar y en el aire.
Ante esta crisis ambiental, el senador de Nueva Jersey, Cory Booker, visitó este jueves la región para unirse al llamado de acción junto a autoridades locales como el representante Juan Vargas y la alcaldesa de Imperial Beach, Paloma Aguirre. Durante un recorrido por la zona, hicieron un llamado urgente al gobierno federal para que destine más fondos con el fin de mitigar esta situación que sigue afectando a miles de residentes en el sur del condado de San Diego.
El congresista Juan Vargas señaló que se espera una próxima reunión con autoridades mexicanas, debido a que las fechas prometidas para la apertura de la planta de tratamiento de aguas residuales en el lado mexicano aún no se han cumplido. Se espera que, una vez en funcionamiento, esta planta ayude a reducir significativamente el flujo de aguas contaminadas hacia el valle del Río Tijuana.
Por su parte, el senador Booker se comprometió a trabajar de manera bipartidista, para impulsar soluciones efectivas. Destacó que lo más importante es proteger la salud y calidad de vida de las comunidades más afectadas, que según el estudio se encuentran principalmente en el sur del condado, a diferencia de zonas como La Jolla, donde el impacto ha sido menor.
















