Tras más de 18 meses, Yolanda Marodi fue sentenciada por el asesinato de su esposa, la capitana de Cal Fire Rebecca Marodi.
La sala 11 de la Corte de El Cajon se llenó de emociones este miércoles. Más de 60 personas acudieron para exigir justicia para Rebecca Marodi, una mujer recordada como hija, amiga, heroína y servidora de su comunidad.
Después de más de 18 meses desde el crimen, el caso que conmocionó a San Diego llegó a su conclusión con la sentencia de 36 años a cadena perpetua en prisión para Yolanda Marodi por el asesinato en segundo grado de su esposa.
“¡Nos la arrebató!”
“¡Nos la arrebató!” fue una de las frases que se repitió durante los testimonios de familiares y amigos de Rebecca. Con las manos temblorosas y entre lágrimas, algunos hablaron desde el dolor; otros aseguraron haber perdonado a Yolanda, mientras que también hubo quienes la calificaron de egoísta y cobarde. Todos coincidieron en recordar a Rebecca como una mujer profundamente querida por quienes la conocieron y como una profesional dedicada al servicio público.
El asesinato ocurrió el 17 de febrero de 2025, en la vivienda que ambas compartían en Ramona.
Rebecca murió después de recibir 23 puñaladas en el cuello, el pecho y el abdomen. Los fiscales señalaron que Rebecca intentaba terminar un matrimonio de dos años que se había deteriorado poco antes del crimen. De acuerdo con la investigación, cámaras de seguridad captaron a Yolanda persiguiendo a Rebecca por el patio de la vivienda con un cuchillo.
Después del asesinato, Yolanda huyó a México. Fue localizada en Mexicali el 22 de marzo de 2025 y posteriormente entregada a las autoridades estadounidenses para enfrentar el proceso judicial. El pasado 4 de agosto, Yolanda Marodi, de 54 años, se declaró culpable del asesinato de su esposa, aproximadamente un mes antes de que comenzara el juicio.
Un segundo asesinato
Durante la audiencia también salió a relucir el antecedente criminal de Yolanda. Anteriormente había sido condenada por el asesinato de su entonces esposo, James Olejniczak, ocurrido en 2000 en el condado de San Bernardino. Por ese crimen cumplió más de 13 años de prisión y recuperó su libertad bajo libertad condicional en 2013.
Una carta de tres páginas
Vestida de verde y sentada en una silla de ruedas, Yolanda escuchó los testimonios de familiares y amigos de Rebecca. No habló ni lloró en el tribunal. Sin embargo, entregó una carta de tres páginas en la que expresó arrepentimiento y pidió perdón a la familia de Rebecca.
Parte de la carta dice: “¡Te pido disculpas! Lamento todo el dolor y sufrimiento que te he causado a ti y a tantas otras personas que amaban y querían a Becky.”
En otro fragmento escribió: “Me sentí enojada, traicionada y llena de rabia al perderla. Desearía que hubiéramos podido tomar decisiones diferentes y recibir la ayuda que necesitábamos.”
Y agregó: “La culpa es mía y solo yo cargo con la responsabilidad de esta tragedia. Honraré a Becky dedicando el resto de mi vida al servicio de los demás”.

















