Tijuana — Esther Morales, una migrante oaxaqueña que fue deportada hace más de 12 años, se enfrenta a la difícil tarea de dejar su local en la Calle Cuarta de la Ciudad de Tijuana, donde ha brindado apoyo a inmigrantes y personas en situación de calle. Con más de 20 años de experiencia como chef en Estados Unidos, Esther ha encontrado en Tijuana una nueva oportunidad de ganarse la vida, operando una cocina económica que sirve tamales y atole.
El local que ocupa en la calle cuarta será demolido en 2024, ya que fue vendido a un nuevo propietario que tiene planes de construir departamentos en el lugar. El 31 de diciembre marca el último día de operación de “La Antiguita”, el restaurante de Esther. A pesar de la tristeza por dejar este espacio lleno de recuerdos e ilusiones, Esther ve esta etapa como parte de su vida que ha llegado a su fin, con la esperanza de un futuro mejor.
Esther, junto con su socio, había previsto la venta del edificio, pero las circunstancias cambiaron inesperadamente. Después del fallecimiento de su socio, la nueva propietaria le negó el acceso al local que habían acordado previamente. A pesar de estos obstáculos, Esther mantiene un espíritu positivo y está decidida a seguir adelante.
Además de dirigir su restaurante, Esther se ha dedicado a apoyar a otros migrantes a través de su proyecto “Comida Calientita”, que ofrece comida gratuita en albergues y proporciona empleo a migrantes recién llegados a Tijuana. A pesar de los desafíos, sus colegas la elogian como una mujer valiente y emprendedora que siempre busca soluciones para superar cualquier adversidad.
A sus 63 años, Esther, acompañada de su mascota Regalo, busca un nuevo espacio en Tijuana para continuar con su pasión por la cocina. Planea establecer una distribuidora de salsa y seguir ofreciendo talleres en albergues. A pesar de los cambios, Esther se mantiene optimista y está en la búsqueda de un lugar asequible donde pueda establecer su cocina y llevar a cabo sus proyectos futuros.












