La Guardia Costera de Estados Unidos reforzó la vigilancia en las aguas de San Diego ante el incremento de embarcaciones que intentan ingresar de manera irregular al país, utilizando drones, cámaras, sensores y sistemas autónomos para detectar movimientos sospechosos en el océano.
Las autoridades mantienen patrullajes las 24 horas del día a lo largo de la costa, donde durante los últimos 12 a 18 meses se ha registrado en promedio un incidente marítimo diario, equivalente a cerca de 300 eventos al año.
Los operativos han permitido interceptar desde pequeñas embarcaciones y botes hasta motos acuáticas utilizadas para transportar personas hacia territorio estadounidense.
Algunas de estas embarcaciones parten desde puntos considerablemente alejados de la frontera. Las autoridades han detectado rutas que pueden comenzar entre 60 y 70 millas al sur de la línea entre Tijuana y San Diego, llegando prácticamente hasta la zona de Ensenada.
Esta estrategia busca alejarse de las zonas con mayor vigilancia y recorrer largas distancias por mar antes de intentar desembarcar en diferentes puntos de la costa del Condado de San Diego.
Las autoridades advierten que estos viajes pueden representar un grave peligro para los pasajeros debido a embarcaciones sobrecargadas, falta de equipo de seguridad, condiciones cambiantes del océano y las largas distancias recorridas.
También se han documentado casos en los que personas han sido abandonadas o arrojadas al agua antes de llegar a tierra, mientras otros cruces han terminado en accidentes y muertes por ahogamiento.
Para detectar las embarcaciones con mayor anticipación, sensores y cámaras monitorean movimientos desde la zona fronteriza, mientras drones y otros sistemas permiten ampliar la vigilancia desde el aire.
A pesar de que los cruces continúan, la Guardia Costera estima que los incidentes marítimos han disminuido aproximadamente a la mitad en comparación con el año anterior, aunque las autoridades consideran que la cantidad sigue siendo considerable.
El reforzamiento tecnológico y los patrullajes permanentes buscan interceptar las embarcaciones antes de que lleguen a tierra y reducir los riesgos para quienes intentan realizar estas travesías por las costas de San Diego.


















