Las mujeres migrantes, provenientes de lugares tan diversos como Alemania, Rusia, Haití, y países del triángulo del sur, a menudo huyen de situaciones de violencia en sus lugares de origen. Sin embargo, su búsqueda de seguridad y estabilidad frecuentemente las lleva a enfrentar nuevos desafíos de maltrato y violencia, incluso en los lugares diseñados para su protección.
Magdalena Bautista, Directora del Centro de Justicia para las Mujeres en Baja California, destacó la gravedad de la situación:
“Estas mujeres no solo enfrentan violencia familiar, sino también desafíos en los albergues y refugios. Nuestro objetivo es apoyarlas no solo en su protección sino también en la construcción de un proyecto de vida sostenible, ya sea que decidan quedarse o estén en proceso de solicitud de refugio en el extranjero.”
El año pasado, el Centro atendió a 47 mujeres en contexto de movilidad, y este año, la cifra ya supera las 57, reflejando una creciente necesidad de atención especializada.
Dagmara Mejía, representante de ACNUR, subrayó la importancia del acuerdo firmado esta mañana:
“Antes, muchas mujeres no podían acceder a servicios seguros. Con este acuerdo, fortalecemos la capacidad de los albergues para prevenir y responder a la violencia de género, asegurando un entorno más seguro y empoderador para las mujeres.”














