De un pequeño paso para el hombre, a un gran salto para la humanidad, comenzamos ahora la gran carrera hacia el espacio. La noche de este miércoles a la 1:47 A.M. hora del este, el sistema de despegue espacial (SLS por sus siglas en inglés), despegó exitosamente desde el Kennedy Space Center en Florida, cargando la nave espacial Orión. Su destino, la luna.
Como parte del programa Artemis de NASA, se diseñó y construyó lo que hasta la fecha es el cohete más poderoso jamás antes lanzado al espacio. Recorriendo una distancia de 64,000 kilómetros durante 25.5 días, su misión consta de dirigirse hacia la luna, orbitar alrededor de ella para eventualmente regresar a la tierra. Esta primera parte del programa conocida como Artemis I es el inicio de las pruebas para poder llevar a la humanidad a Marte. La segunda misión, Artemis II, consistiría en llevar a un equipo de astronautas hacia la luna. Las misiones subsecuentes Artemis V y VI ya estarían buscando aterrizar unidades de transporte lunar, así como una estación espacial que orbite al astro..
Después de hora y media de vuelo, el motor de la fase superior del cohete empezó a trabajar para terminar impulsando durante 18 minutos la nave Orión con la fuerza necesaria para que saliera de la órbita terrestre. Se espera que para el 21 de noviembre se esté aproximando a su vuelo cercano por la luna, donde sólo orbitará alrededor del astro sin aterrizar sobre la superficie, sirviendo de prueba para el acercamiento y poder llevar en misiones posteriores una tripulación que toque suelo lunar. Es de notar que la última vez que visitamos la luna fue en diciembre de 1972, hace casi 50 años.
Cabe mencionar también que esta misión fue antes pospuesta dos veces debido a una falla en un sensor de temperatura el 29 de agosto, y de nuevo el 4 de septiembre por una fuga de hidrógeno líquido.
A través de las misiones Artemis, la NASA busca poner a la primer mujer y también a la primera persona de color sobre la superficie de la luna, abriendo paso para el largo proceso de la conquista lunar, hasta llegar a nuestro vecino planeta rojo.
Definitivamente, nos espera un largo camino, y por largo nos referimos a tan sólo 85,000,000 millones de kilómetros de distancia.













