San Diego | Desde este jueves, voluntarios en la frontera de San Ysidro y las organizaciones pro migrantes de la zona, se preparan para enfrentar el impacto que generará el cierre del Centro de Bienvenida a Migrantes debido a la falta de fondos para continuar con su operación.
El centro, que había atendido diariamente entre 400 y 700 migrantes desde octubre del año pasado, agotó un fondo de $6 millones otorgado por la Junta de Supervisores del Condado y no logró conseguir apoyo federal a pesar de los esfuerzos.
Ante el cierre, organizaciones humanitarias locales, como el “American Friends Service Committee” se preparan para ajustar su asistencia, anticipando mayores retrasos en las estaciones de la Patrulla Fronteriza.
El Supervisor del Condado, Jim Desmond, quien ha expresado abiertamente su oposición al uso de fondos locales para estas iniciativas, declaró que con la finalización de los fondos, se anticipa un aumento en el número de personas durmiendo en aeropuertos y calles.
Hizo un llamado al gobierno federal para que actúe de inmediato para resolver este problema, enfatizando que la responsabilidad de abordar esta crisis recae en el gobierno federal, el cual debe tomar medidas decisivas para solucionarla.
El Centro de Bienvenida, situado en una antigua escuela primaria a unas 5 millas al este del centro de San Diego, fue un refugio crucial para los migrantes desde su apertura en octubre, brindándoles comidas y asistencia antes de continuar sus viajes por Estados Unidos.













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