La exfiscal general de Estados Unidos Pam Bondi reveló que fue diagnosticada con cáncer de tiroides después de dejar el Departamento de Justicia en abril, y señaló que actualmente se encuentra en tratamiento y en proceso de recuperación.
Bondi informó que fue sometida a una cirugía hace algunas semanas como parte de su atención médica. Aunque continúa recuperándose, aseguró que se encuentra bien, en medio de una etapa marcada por cambios personales, políticos y profesionales.
La exfuncionaria dejó el cargo de fiscal general luego de que el presidente Donald Trump la removió de la posición a principios de abril. Tras su salida, Todd Blanche asumió como fiscal general interino mientras la administración definía el siguiente paso para el Departamento de Justicia.
La noticia sobre su salud se dio a conocer en un momento de alta atención política, debido a que Bondi tenía previsto comparecer ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes por la investigación relacionada con los archivos de Jeffrey Epstein.
Durante los meses previos a su salida, Bondi enfrentó críticas por el manejo del caso Epstein y por tensiones internas dentro de la administración. También fue objeto de cuestionamientos relacionados con el rumbo del Departamento de Justicia y su actuación frente a investigaciones de alto perfil.
Pese a su salida del cargo, Bondi fue vinculada a un nuevo papel dentro del gobierno, relacionado con el Consejo Presidencial de Asesores en Ciencia y Tecnología, donde participaría en temas de coordinación sobre política de inteligencia artificial.
El diagnóstico colocó a Bondi en una nueva etapa pública, marcada por su recuperación médica y por el seguimiento político a su trayectoria. Su caso también volvió a poner bajo atención el impacto personal que enfrentan figuras de alto perfil mientras atraviesan procesos de salud, presión pública y cambios dentro del gobierno federal.















