San Diego | Ben lleva más de cinco años viviendo en condición de calle junto a su perrita Babygirl, su única familia. Prefirió no acudir a un refugio antes que separarse de ella, reflejando la difícil realidad de muchas personas sin hogar que también tienen mascotas.
Gracias a la alianza entre Father Joe’s Villages y My Dog is My Home, en San Diego las personas sin hogar pueden permanecer con sus animales de compañía y de servicio. Desde 2010, más de 830 mascotas han vivido con sus dueños en este programa, y actualmente 38 siguen beneficiándose de esta política que demuestra ser clave para que más personas acepten refugio.
La violencia doméstica es otra causa importante de la falta de hogar. Muchas víctimas retrasan dejar relaciones abusivas para proteger a sus mascotas, que se convierten en un apoyo emocional vital. En San Diego, cerca de 10 mil personas viven sin techo cada noche, y el 60% duerme al aire libre.
Esta mañana se realizó la tercera plática anual con distintos refugios del condado para impulsar la aceptación de mascotas, adaptando instalaciones y creando políticas inclusivas.
Para Ben, poder quedarse con Babygirl le ha dado la fuerza para estudiar un curso de arte culinario en Father Joe’s, con planes de graduarse en unas semanas.












