TIJUANA.- En los albergues de migrantes en Tijuana hay más de 1700 mujeres acompañadas de sus hijos. El perfil del migrante cambia, ahora son las jefas de familia quienes buscan ingresar a Estados Unidos.
En los últimos días se puede observar en los albergues que atienden migrantes en Tijuana, que la cantidad de mujeres jefas de familia que migran son la mayoría. El perfil del migrante ha cambiado, aquí la historia de Rosa una madre que tuvo que salir de Guerrero para evitar que su hijo ingresara a las filas del crimen organizado.
“Primero es la seguridad de nuestros hijos, eso es lo que nos da fuerza para salir adelante”, dice la madre migrante.
Ella es Rosy tiene 44 años de edad y tiene 5 meses en Tijuana. Llegó a esta ciudad acompañada de su hijo de 14 años quien fue testigo de una balacera en Acapulco, Guerrero. El crimen organizado la quería reclutar, el perfil del migrante va cambiando según datos de la directora de la Casa Madre Asunta, un albergue para mujeres.
“Va cambiando el perfil de las mujeres que acogemos. En los últimos 10 meses son mexicanas que huyen de la violencia del crimen organizado, es una cosa muy dolorosa, tratan de salvar a sus hijos y unas cuantas de ellas son compañeras de gente involucrada con el crimen organizado”, señala Albertina María Paolettí, Directora de la Casa de la Madre Asunta en Tijuana.
Rosa ve que es común encontrar en los albergues a madres que viajan solas con sus hijos para ingresar a Estados Unidos a través del asilo.
“Nosotros estábamos viviendo en Acapulco en un lugar que se llama San Ysidro y había muchas balaceras. A mi hijo le tocó una balacera en la escuela, a raíz de eso decidimos salir a buscar refugio”, agregó Rosa María Ortíz.
“Si tenemos miedo pero es más el miedo de quedarnos en el lugar de donde somos. Tenemos que buscar un lugar más seguro para nuestros hijos, pues nos vemos obligados a salir de nuestro lugar de residencia por la situación que estamos pasando”
El único objetivo de estas mujeres es poner a salvo a sus hijos.
“Ellas luchan tanto, tanto para sobrevivir y se percibe lo guerreras que ellas son, porque defienden a capa y espada a sus hijos”
En Tijuana se calcula que en los albergues hay más de 1700 mujeres acompañadas de sus hijos.













