Tijuana salió a las calles para celebrar el orgullo tricolor, pese a la derrota de México 2-3 ante Inglaterra en una noche cargada de emoción, ilusión y sentimiento nacional durante el máximo torneo internacional de futbol.
Aunque el resultado dejó tristeza entre los aficionados, la respuesta de la comunidad fue de reconocimiento para una selección que logró encender la pasión de todo un país. En la Zona del Río, familias, comerciantes y seguidores se reunieron para vivir juntos un partido que mantuvo la esperanza hasta el último minuto.
“Jugaron muy bien, jugaron con el corazón. Estamos muy tristes ahora, pero ojalá se venda”, expresó Emanuel, aficionado al futbol, al destacar la entrega del equipo mexicano dentro de la cancha.
El ambiente cerca del monumento a Cuauhtémoc reflejó una mezcla de nostalgia, orgullo y agradecimiento. Con banderas, playeras verdes y el tradicional Cielito Lindo de fondo, los aficionados dejaron claro que la derrota no borró el sentimiento de unión que provocó la participación de México en el certamen.
“Estoy aquí porque, a pesar de que perdimos, de eso se trata México: de tener la actitud. ¡Viva México!”, dijo Daniela, una aficionada que se sumó a la celebración pese al marcador adverso.
Para muchos, el resultado dolió, pero también quedó la sensación de haber presenciado una actuación histórica. La afición reconoció que México compitió con carácter ante una potencia y que, más allá de la eliminación, el equipo logró devolver ilusión a millones de seguidores.
“México nunca había llegado tan lejos y la verdad estamos muy orgullosos, aunque perdimos contra Inglaterra”, señaló Yamel Patiño, aficionada al futbol.
La celebración también atrajo a personas que llegaron contagiadas por la expectativa y la energía del momento. “Estoy aquí porque me trajo el FOMO”, comentó Ashley, entre risas, al explicar su presencia en la Zona del Río.
Bajo el resguardo de decenas de policías, la concentración transcurrió entre cantos, fotografías y muestras de apoyo a la selección. Poco a poco, la fanaticada comenzó a retirarse con la frente en alto, dejando una imagen clara: Tijuana sabe acompañar a México tanto en la victoria como en la derrota.
Al final, el sentimiento fue compartido por muchos aficionados. “No pasa nada, será para la otra”, dijo Emanuel, reflejando el ánimo de una ciudad que, pese al golpe deportivo, volvió a demostrar que el futbol también se vive con orgullo, comunidad y esperanza.



















