Washington, D.C. — Durante una comparecencia en la Casa Blanca junto al presidente filipino Ferdinand Marcos Jr., el presidente Donald Trump pidió públicamente al Departamento de Justicia que investigue a su predecesor, Barack Obama, a quien acusó de “traición” por presuntamente orquestar una conspiración para intervenir en las elecciones de 2016.
Trump basó su acusación en un informe desclasificado por la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, que alega que la administración Obama politizó información sobre la interferencia rusa. El mandatario insistió en que ese episodio constituye “el escándalo más grande en la historia del país”.
Estas declaraciones surgen mientras Trump enfrenta presiones por la falta de divulgación de documentos sobre el caso Epstein, lo que ha provocado división dentro del Partido Republicano. Con ello, el mandatario parece redoblar su estrategia de confrontación, movilizando a sus seguidores con narrativas de persecución política.













