WeWork, la empresa estadounidense famosa por proporcionar oficinas modernas, ha presentado una declaración de bancarrota debido a problemas financieros que resultaron en una deuda significativa, estimada entre $10,000 y $50,000 millones.
Inicialmente valorada en $47,000 millones en 2019, la empresa enfrentó dificultades durante la pandemia de COVID-19 cuando el trabajo remoto se volvió más común, llevando a la terminación de contratos de arrendamiento por parte de empresas y una crisis económica adicional.
En respuesta, WeWork ha llegado a un acuerdo de reestructuración de deuda con sus principales acreedores, que poseen más del 92% de los pagarés garantizados. Este acuerdo implica reducir su cartera de arrendamientos comerciales mientras se enfocan en la continuidad del negocio.
A pesar de la bancarrota, la empresa tiene la intención de mantener operaciones a nivel global, y asegura que la decisión no afectará a las franquicias de WeWork fuera de Estados Unidos y Canadá.














