Los misterios que Artemis II resolvería una vez que la humanidad pueda volver a la Luna.
Tras cinco décadas desde la última misión Apolo, la tripulación del programa Artemis II de la NASA se dirige a la Luna. La demora del triunfal regreso de la humanidad a este satélite natural hace que surjan preguntas obvias, entre ellas: ¿por qué dejamos de ir y de qué sirve volver? Este artículo se atreve a intentar responderlas.
La Luna ha estado allí desde antes de que los primeros humanos poblaran la Tierra y, como esa eterna compañera, los ojos de nuestra especie la han observado y estudiado por miles de años. No fue sino hasta la segunda mitad del siglo pasado que logramos llegar hasta ella y revelar algunos de sus secretos.
Durante todas las misiones Apolo de la NASA (hubo 11 en total) se descubrieron muchos detalles de la naturaleza lunar: su composición, la gravedad y su cantidad de agua, entre otros aspectos que la tecnología de ese momento nos permitió revelar. La última misión Apolo sucedió en 1972 y, desde entonces, los científicos volvieron a mirar la Luna a lo lejos, preguntándose cuándo volveríamos a caminarla.
Cincuenta años más tarde, la tecnología ha evolucionado lo suficiente para justificar otro viaje. No solo eso, si todo sale como la NASA lo ha planeado, el objetivo no será únicamente caminar como lo hizo Neil Armstrong en 1969, sino establecer una base más permanente que sirva como plataforma para explorar el resto de nuestro Sistema Solar.
El camino no será fácil: no será sino hasta la misión Artemis IV que la NASA ponga humanos en la superficie de nuestro satélite natural. Una vez que estemos allí, ellos y la ciencia del siglo XXI podrán revelar secretos que quedaron ocultos en 1972.
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Lo que oculta el Lado Oscuro de la Luna
La faceta cubierta en penumbras de la Luna es muy distinta a la que podemos ver, y lo cierto es que nadie sabe a ciencia cierta por qué. Mientras la cara luminosa presenta una superficie relativamente lisa, la oculta no. Hay algo que no encaja del todo y quizá la ciencia moderna nos ayude a solucionar el misterio.
¿Qué compone a la Luna?
Ni es de queso, ni solamente de roca, ni está seca. La NASA busca conocer los detalles de toda la composición de este satélite natural. Por ejemplo, antes se asumía que la Luna era una piedra completamente seca, pero ahora se sabe que hay agua. Pero ¿cuánta hay y cómo es? La pregunta es: “¿qué minerales guarda?”. Esta agua incluso podría albergar organismos. De ser así, por fin podríamos descubrir vida extraterrestre.
Tampoco se sabe de qué están hechos el núcleo ni el manto. Los científicos de la NASA sospechan algunos detalles, pero sin la ayuda de Artemis II y las subsecuentes misiones, no se sabrán más detalles.
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