La Junta de Supervisores del Condado de San Diego aprobó el martes 1 de septiembre avanzar con una iniciativa para desarrollar infraestructura del lado estadounidense capaz de capturar y tratar directamente los flujos contaminados del río Tijuana antes de que lleguen a comunidades y playas del sur del condado. La decisión recibió respaldo bipartidista y abrió una nueva etapa en los esfuerzos para enfrentar una crisis ambiental y sanitaria que se prolongó durante décadas.
La denominada Tijuana River Capture and Cleanup Initiative fue impulsada por las supervisoras Terra Lawson-Remer y Paloma Aguirre y contó también con el respaldo del supervisor Jim Desmond.
A diferencia de gran parte de la infraestructura existente, que fue diseñada para capturar aguas residuales en México y conducirlas hacia plantas de tratamiento, el nuevo proyecto buscará intervenir los flujos contaminados que ya ingresaron al cauce del río y cruzaron hacia Estados Unidos sin recibir tratamiento.
El Condado iniciará una primera etapa de aproximadamente 18 meses para analizar alternativas de ingeniería, ubicación, tecnología, permisos y financiamiento. Entre las opciones que serán evaluadas estarán sistemas de desvío y captura del río, ampliaciones de infraestructura existente o la construcción de nuevas instalaciones de tratamiento.
Para esta primera fase se destinarán alrededor de 1.8 millones de dólares, mientras las autoridades buscarán nuevas fuentes de financiamiento para cubrir posteriormente el diseño, la construcción y la operación de un sistema de mayor escala.
La iniciativa será desarrollada en tres fases y también buscará acelerar los procesos regulatorios mediante posibles declaraciones de emergencia y cambios legislativos estatales que permitan reducir los tiempos de revisión y permisos.
El proyecto respondió a una problemática que afectó durante años a comunidades como Imperial Beach y San Ysidro, donde las aguas residuales y escurrimientos contaminados procedentes de la cuenca del río Tijuana provocaron cierres de playas, malos olores y preocupación por posibles efectos en la salud.
Entre los contaminantes detectados en la región se encontraron patógenos provenientes de aguas residuales y gases como el sulfuro de hidrógeno, cuya presencia generó preocupación especialmente entre residentes cercanos al Valle del Río Tijuana.
La Junta también decidió convertir el subcomité temporal encargado de la crisis del río Tijuana en un comité permanente, lo que permitirá mantener supervisión política durante las distintas etapas del proyecto.
Durante los próximos 18 meses, el Condado desarrollará las alternativas técnicas y financieras que posteriormente serán presentadas nuevamente ante la Junta de Supervisores para determinar qué sistema avanzará hacia su construcción, con la intención de que San Diego tenga mayor control sobre la contaminación antes de que alcance sus comunidades y su costa.



















