La Corte Suprema de Estados Unidos abrió el camino para que el gobierno del presidente Donald Trump pudiera restablecer una política migratoria que permitió rechazar a solicitantes de asilo en la frontera con México antes de que ingresaran físicamente al territorio estadounidense.
La decisión fue aprobada por seis votos contra tres y representó un respaldo legal a la práctica conocida como “metering”, utilizada previamente para limitar el número de personas que podían presentar solicitudes de asilo cada día en los puertos de entrada.
El fallo revirtió una decisión de tribunales inferiores que había bloqueado esa política al considerar que las autoridades debían procesar a personas que llegaban a los cruces fronterizos para pedir protección. La mayoría de la Corte determinó que una persona no había “llegado” legalmente a Estados Unidos hasta cruzar físicamente la frontera.
Con ese criterio, los agentes fronterizos pudieron impedir el ingreso de solicitantes antes de que iniciaran formalmente el proceso de asilo. La medida había sido aplicada durante administraciones anteriores y después fue ampliada durante el primer mandato de Trump, antes de enfrentar impugnaciones legales.
Organizaciones defensoras de migrantes advirtieron que la decisión pudo provocar nuevas esperas prolongadas en ciudades fronterizas mexicanas y aumentar los riesgos para personas que huyeron de violencia, persecución o crisis en sus países de origen.
El gobierno, en cambio, sostuvo que la política ayudó a controlar la capacidad de procesamiento en los puertos de entrada y a ordenar el flujo de personas que buscaron solicitar asilo en la frontera sur.
Aunque la medida no quedó automáticamente en operación, la resolución permitió que pudiera ser restablecida en el futuro. El fallo también reforzó la autoridad del Ejecutivo en materia migratoria y dejó un precedente clave sobre el acceso al asilo en la frontera entre Estados Unidos y México.





















