Tijuana, B.C. — Ibrahim Surisila llegó solo a la frontera, siendo un joven en contexto de movilidad que dejó su natal Guinea a los 17 años en busca de una vida mejor. Hoy, su historia es ejemplo de perseverancia: forma parte de las fuerzas básicas del Club Necaxa, donde busca consolidarse como futbolista profesional en México.
Durante su estancia en Tijuana, Ibrahim fue voluntario en el colectivo Tijuana Sin Hambre, donde encontró apoyo emocional y sentido de pertenencia. “Siempre me recibieron con mucho cariño, con mucho amor. Me hicieron sentir en casa”, compartió el joven, quien además recuerda con emoción sus días en la frontera antes de iniciar su etapa deportiva.
Ya con la nacionalidad mexicana en mano, Surisila espera ser registrado oficialmente como jugador formado en México. La Federación Mexicana de Futbol analiza su caso, único en su tipo, para que pueda debutar en la categoría Sub-21, y más adelante, llegar a la Primera División. “Tengo las cualidades, la disciplina y el trabajo. Solo necesito la oportunidad para demostrarlo”, expresó con entusiasmo. Y como él mismo afirma, con orgullo: “¡Viva México, cabrones!”.


















