El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, destacó la cooperación entre autoridades estadounidenses y mexicanas después de la detección de un dron utilizado presuntamente por un grupo delictivo para vigilar rutas de tráfico de personas en la frontera entre Tijuana y San Diego, operación que terminó con la detención de su presunto operador y el aseguramiento de un arma de fuego y municiones.
Johnson señaló que el intercambio de información entre ambos países permitió convertir la inteligencia en acciones concretas contra organizaciones criminales y consideró que este tipo de coordinación contribuyó a fortalecer la seguridad en la frontera común.
El diplomático se refirió al operativo desarrollado por personal del Ejército Mexicano después de que información compartida con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos permitió detectar, el 14 de septiembre, un dron comercial que ingresó a territorio mexicano procedente de Estados Unidos.
De acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional, el aparato fue localizado en la colonia Nido de las Águilas, en Tijuana, y habría sido utilizado por un grupo delictivo para observar los movimientos de las autoridades y vigilar rutas empleadas para el tráfico ilícito de personas hacia Estados Unidos.
Después de la detección, elementos militares realizaron patrullajes y reconocimientos terrestres que permitieron ubicar y detener al presunto operador. Durante la intervención fueron asegurados un arma corta, cargadores, cartuchos y el control utilizado para operar el dron.
Johnson destacó que el resultado reflejó la importancia del intercambio de inteligencia entre CBP y la Secretaría de la Defensa Nacional. En su posicionamiento, sostuvo que la coordinación bilateral había permitido transformar información en acciones dirigidas a desarticular operaciones criminales y fortalecer la seguridad fronteriza.
El caso se produjo dentro de la Operación Águila Alta, una estrategia binacional antidrones desarrollada en la franja fronteriza de Tijuana y San Diego, en la que cada país realizó acciones dentro de su propio territorio. La Secretaría de la Defensa había informado que el despliegue buscó detectar e inhabilitar aeronaves comerciales utilizadas por organizaciones delictivas para vigilar a las autoridades durante actividades relacionadas con el tráfico de personas y drogas.
Dos días después del incidente, mandos de la 2/a. Zona Militar y representantes de CBP realizaron en Tijuana una evaluación intermedia de la operación, en la que revisaron los avances de la coordinación y los resultados obtenidos mediante el intercambio de información.
La reacción de Johnson colocó la detención en Tijuana como un ejemplo de los resultados que el gobierno estadounidense atribuyó a la cooperación bilateral en seguridad, mientras México y Estados Unidos mantuvieron los operativos concurrentes dentro de sus respectivos territorios para enfrentar el uso de drones por parte de organizaciones criminales en la frontera.


















