El gobernador de California, Gavin Newsom, anunció una nueva asignación de 80 millones de dólares para fortalecer la seguridad de organizaciones sin fines de lucro y grupos religiosos en todo el estado, luego de recientes hechos de violencia, incluido el ataque registrado en el Islamic Center of San Diego.
Los recursos serán distribuidos entre 343 organizaciones, de las cuales 228 son grupos de fe, a través del Programa de Subvenciones de Seguridad para Organizaciones Sin Fines de Lucro de California. El objetivo fue financiar mejoras como puertas reforzadas, sistemas de alarma, iluminación de alta intensidad, cámaras de vigilancia, controles de acceso y preparación ante emergencias.
Con esta nueva ronda de apoyo, California alcanzó más de 300 millones de dólares en inversiones de seguridad destinadas a más de 1,600 organizaciones y lugares de culto desde 2015. La administración estatal señaló que estos fondos buscaron proteger a comunidades expuestas a amenazas, ataques violentos o crímenes motivados por odio.
Newsom afirmó que el odio y la violencia no tienen lugar en California, y que el estado continuará invirtiendo en medidas para que las personas puedan reunirse en espacios comunitarios y religiosos sin temor. Legisladores estatales también destacaron que el programa ya ha sido utilizado como una herramienta para proteger a comunidades vulnerables ante un clima de amenazas crecientes.
Además de los apoyos para seguridad, el estado informó que las víctimas, familiares y testigos afectados por el ataque del 18 de mayo en el Islamic Center of San Diego podrían acceder a recursos de asistencia mediante la Junta de Compensación para Víctimas de California. Estos apoyos pueden cubrir gastos médicos, atención de salud mental, salarios perdidos, costos funerarios y otros gastos relacionados con el crimen.
Las autoridades estatales indicaron que las personas elegibles podrían recibir hasta 70 mil dólares en beneficios de por vida, dependiendo del caso y las necesidades derivadas del incidente. También se ofreció apoyo para completar solicitudes mediante centros de asistencia a víctimas en San Diego.
El anuncio se produjo en un contexto de preocupación por ataques contra lugares de culto, instituciones culturales, clínicas de salud y organizaciones comunitarias en distintas partes del país. Para California, el fortalecimiento de estos espacios fue presentado como parte de una estrategia más amplia de prevención, resiliencia y respuesta ante la violencia motivada por odio.
Con esta inversión, el estado buscó enviar un mensaje de respaldo a las comunidades afectadas y reforzar la protección de espacios donde familias, feligreses y organizaciones realizan actividades esenciales. El caso del centro islámico en San Diego volvió a colocar bajo atención la urgencia de garantizar que los lugares de fe y servicio comunitario sigan siendo espacios seguros.















